Del grano a tu taza: cómo se produce un café artesanal de alta calidad

Producir un café artesanal es un proceso que inicia mucho antes de la recolección. Todo comienza en la finca, donde se seleccionan variedades de alta calidad y se realizan prácticas agrícolas cuidadosas para garantizar la salud del cultivo. El clima, la sombra, la altitud y el tipo de suelo influyen directamente en el sabor final del café.

La recolección manual es uno de los pasos más importantes. Los caficultores recolectan únicamente los granos maduros, también llamados “cerezas rojas”. Este detalle marca una enorme diferencia, ya que garantiza un sabor superior y evita defectos que afectan la taza final. La selección manual es un sello distintivo del café artesanal.

Después de la recolección viene el proceso de beneficio, donde se define si el café será lavado, honey, natural o fermentado. Cada proceso aporta características distintas al perfil sensorial: desde sabores achocolatados y limpios en los lavados, hasta notas frutales intensas en los naturales. Aquí la técnica y la experiencia juegan un papel fundamental.

El tostado es otro momento clave. Un tueste artesanal permite resaltar las cualidades del grano según su origen y proceso. El objetivo es equilibrar aroma, dulzura, acidez y cuerpo para ofrecer una taza memorable. Este trabajo requiere precisión, tiempo y un conocimiento profundo del café especial. Finalmente, el empaque fresco y la correcta conservación permiten que el café llegue al consumidor con todas sus propiedades intactas. En Café Robles del Macizo cuidamos cada etapa para asegurar que cada taza represente el esfuerzo, la pasión y la identidad del caficultor. El resultado: un café con carácter y origen.

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